La gripe española, el Covid 19 y el feminismo.





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La mal llamada “gripe española” puede que sea el brote más intenso de enfermedades infecciosas en la historia de la humanidad. Mató entre 1918-1920 a más de 50 millones de personas en todo el mundo, aunque aún hoy se desconoce la cifra exacta. Se especula que acabó con el 5% de la población mundial. Contagió a 1/3 de dicha población, que contaba en esa época con unos 1.800 millones de personas. En España hubo 8 millones de infectados y más de 300.000 personas fallecidas.


La primera fase comenzó en la Primavera de 1918 y duró hasta Agosto y se caracteriza por fiebre elevada, dolor de oídos, cansancio, diarreas y vómitos. A partir de Otoño surge una segunda fase más destructiva, afectando a todas las edades y condiciones. Aunque la mayoría de los fallecidos fue por una neumonía bacteriana secundaria. No se pudo aplicar antibióticos, pues, como se sabe, el primer antibiótico fue descubierto en 1928. Al no haber protocolos sanitarios los pacientes se agolpaban en espacios reducidos y sin ventilación. Sólo se usaban mascarillas de tela y gasas que eran totalmente inútiles. Además se pensaba que era una bacteria y no un virus quien provocaba esa enfermedad. No había sistema público de salud. Los médicos trabajaban de manera independiente o eran financiados por instituciones benéficas o religiosas. En el Verano de 1920, sin saber cómo, el virus desapareció tal y como había venido, sin haberse encontrado ningún tratamiento valioso para prevenir o abortar un nuevo ataque del virus. Ni se supo combatir ni la disnea ni la cianosis, los síntomas más destacados de esta enfermedad.


Esta pandemia está ausente en gran medida en los libros de historia y en la cultura popular. En el Primer Centenario (2018) hay muy pocos comentarios que destaquen el sacrificio de médicos y enfermeros. Tampoco hay novelas, ni obras de arte que hagan referencia a esta gripe de 1918-20. Ni siquiera se menciona en la Enciclopedia Británica.


Con el beneficio de cien años de investigación, ahora sabemos que la pandemia fue causada por un virus de la gripe A (IAV) del subtipo H1N1. Pero no sabemos el momento y la ubicación de los primeros casos de esta pandemia. Todavía no está claro con precisión. El historiador John Barry explica que Loring Miner, un médico rural de Kansas, había enviado un informe a las autoridades de la salud, comentando la existencia de algunos casos de esta enfermedad en las primeras semanas del 1918. Indica que la muerte se había producido por asfixia, pues el pus bloqueaba las vías respiratorias. Esas muertes tuvieron lugar en un área de sólo unos cientos de millas de la base militar de Fort Riley (EE.UU) Barry también cita la comunicación del teniente Hammond, que habla de un brote de “bronquitis purulenta” de principios de 1917 en un centro hospitalario del campamento del ejército británico sito en Etapen, en el norte de Francia.


Brotes en China


También se alzan otras voces que señalan brotes en China y que en Febrero de 1917 miles de voluntarios chinos cruzaron Canadá en su camino hacia Francia. Por tanto llevaron el virus a América del Norte y después a Europa. De todas formas la ubicación exacta de los primeros casos de cualquier pandemia está llena de dificultades. Es poco probable que los informes basados en síntomas revelen la respuesta, aunque los métodos indirectos, incluida la filogenética, pueden proporcionar pistas importantes. Se considera que la actividad intensa de la gripe desde 1915 en EE.UU. pudo tener cepas virales estrechamente relacionadas con la pandemia de 1918. Lo que si es cierto es que dos millones de hombres del Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, China, India, Indias Occidentales, Sudáfrica, Fiji, Portugal y de otros lugares estuvieron sirviendo en el ejército británico en el norte de Francia. Y la repatriación de los supervivientes contribuyó a la rápida diseminación mundial del virus mortal.


Al ser España país neutral en la Primera Guerra Mundial no se desaprobó la publicación de informes sobre esta epidemia y sus consecuencias, a diferencia de los países implicados en la guerra que censuraron toda revelación de la enfermedad para no desmoralizar a las tropas, ni mostrar debilidad ante el enemigo. O sea, los periódicos españoles fueron los primeros y casi únicos en hacer manifestaciones sobre esta enfermedad infecciosa. Aquí en España se la denominaba “la enfermedad de moda”, pero el corresponsal en Madrid del The Times la calificó “la gripe española” y así es como se conoció en todo el mundo. Este es otro de los errores o injusticias que consagra la Historia, como el denominar América al mundo que descubrió Colom para Europa.


La mayoría de las víctimas de esta epidemia fueron jóvenes en la flor de la vida y adultos saludables, entre los 20 y 40 años, preferentemente varones. Se especula que la baja mortalidad de personas de avanzada edad sería debido que cuando niños estuvieron expuestos a antígenos relacionados con el virus H1N1, que les proporcionó anticuerpos.


De esta gripe de 1918 se pueden extraer lecciones para otras pandemias futuras. Lo que es cierto es que en el mundo se produjeron cambios importantes. Se evidenció la importancia de la cooperación internacional. Se creó la Organización de la Salud, el antecedente de la OMS que creó en 1948 la ONU. Por otra parte esta gripe estimuló el avance de la salud pública. La URSS fue la primera en instalar en 1920 una red pública de salud, Y otros países le siguieron los pasos. Como se sabe el padre de la Sanidad universal española fue el socialista Ernest Lluch. Fue el impulsor de la Ley General de Salud que se promulga en 1986, asegurando la cobertura sanitaria de todos los españoles y extranjeros residentes en España. Como se estableció que la sanidad fuera gestionada por las Comunidades Autónomas se creó el Consejo Interterritorial para garantizar una asistencia sanitaria homogénea e igualitaria para los habitantes de todas las regiones españolas. También el Ministro Lluch de Sanidad le dio un espaldarazo al sector investigador en este terreno creando el Instituto de Salud Carlos III, que alberga a dos de los principales centros de investigación biomédica europeos: el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).


Se sembró las semillas de los estados de bienestar en muchos países. Es decir, los Estados hubieron de hacerse cargo de gran cantidad de viudas, huérfanos y discapacitados que engendraron la guerra y la epide


Distancia social


Mientras en las principales ciudades estadounidenses la gripe provocó millares de muertos, en la ciudad de San Luis se mantuvo por debajo de 700 porque observaron cuarentena. Y un estudiado análisis ha mostrado que los municipios que habían prohibido las reuniones masivas y habían cerrado teatros, escuelas e iglesias tuvieron menor número de muertos. O sea, la distancia social resulta ser una estrategia eficaz para este tipo de pandemias víricas.


La epidemia, y también la guerra, se cebaron, como hemos dicho, en jóvenes en la flor de la vida. Hizo que faltaran hombres para llevar adelante los negocios. Esa merma de la fuerza laboral abrió las puertas a las mujeres en los empleos y negocios y así evitar la ruina económica que se estaba generando. Es el momento idóneo para que el movimiento feminista exija igualdad de derechos con los varones. Porque el feminismo no tiene más objetivo que la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.


En la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Stuttgart en 1907 ya se reclama el sufragio universal que incluyera a las mujeres. En el encuentro Internacional Socialista de la Mujer en Copenhague en 1910 se acuerda el 8 de Marzo como día simbólico para reivindicar los derechos de todas las mujeres. Pero será en 1975 cuando la ONU reconoce ese día. Es en el Congreso Internacional Feminista celebrado en Ginebra en 1920 cuando se vuelve a reclamar el derecho al sufragio a las mujeres. También se exige la aplicación de leyes contra la esclavitud de las mujeres de cualquier parte del mundo, que la esposa deje de estar tutelada por el marido, que se tengan los mismos derechos sobre los hijos que el padre y que la enseñanza técnica y profesional sea asequible a las mujeres y a los hombres en igualdad de condiciones.

Los primeros países donde las mujeres consiguen el sufragio universal fueron en Nueva Zelanda (en 1869) y en Australia (en 1902), aunque tuvieron que esperar a 1919 para obtener el derecho de ser candidatas; le siguen los países nórdicos como Finlandia (en 1906) Noruega (en 1913) Dinamarca (en 1915). Durante la primera embestida de la pandemia (1918) se concede el derecho al voto a las mujeres a la la mayoría de los países beligerantes, Checoslovaquia lo hace en 1920 y EE.UU. también en ese mismo año, porque se tuvo que esperar a que se aprobara la Decimonovena Enmienda de la Constitución que estipula que ni los estados ni el gobierno federal pueden denegarle a un ciudadano el derecho al voto a causa de su sexo. Aunque el derecho al voto de las mujeres negras de EE.UU. se demora hasta la aprobación de los Derechos Civiles en 1964. En España se reconoce el derecho al voto de las mujeres en la Constitución republicana de 1931. La dictadura de Franco anuló las elecciones libres, aunque se restauró en el referéndum de 1966. A la muerte del dictador es cuando se vuelven a ejercer los votos libres tanto masculino como femenino, desaparece la tutela del marido sobre la esposa y se establece la escuela coeducativa donde los niños y las niñas reciben idéntica educación.


Mujer sometida al dictamen del varón


El concepto de feminismo nació con la Ilustración, que entra en el terreno de la vindicación de la mujer y la crítica racionalista de las estructuras sociales. Es que la mujer siempre ha estado sometida al dictamen de los varones. Si filósofos de la talla de Rousseau y de Kant que consideran a las mujeres, al igual que a los niños, excluidas “por naturaleza” del derecho de ciudadanía, ¿qué podríamos esperar de los demás pensadores o de todas las religiones que por definición siempre han tenido postergada a la mujer?


La Iglesia española no solamente tiene una acción espiritual y religiosa en la sociedad, sino también una acción social. Hace que amplias capas de la sociedad española mire con recelo los logros que va consiguiendo el feminismo.


¿Aspira a más el feminismo que se lanza fuera de los trazos de Dios?- se pregunta el jesuita Alarcón y Menéndez en el artículo El feminismo sin Dios. De dónde viene, por donde anda y a donde va que escribe en Razón y Fe, Agosto de 1902- Parece que sí. Aspira a la completa igualdad de la mujer con el hombre, en el orden económico, político y social, a una identidad imposible (…) La declaración de los derechos del hombre, aunque aborto del siglo XVIII, tiene su fatal crecimiento en el siglo XIX, y la declaración de los derechos de la mujer abre con inusitado estruendo las puertas del siglo XX (…) La mujer española no se entusiasma, no, con los heterogéneos y antitéticos elementos de los Congresos feministas de Chicago y de Londres, y con un significativo mohín, deja que en Austria se apasione el bello sexo feminista por la bicicleta y la indumentaria hombruna; que en Rusia se multipliquen, bajo la protección de Nicolás II, las mujeres que profesan la medicina y aún la cirugía, que en Francia, imitando a las muchas norteamericanas que se ganan la vida en la prensa periódica, figuran ya mujeres periodistas, que en Estados Unidos, sobre todo en el Oeste, se encuentran ya por centenares las mujeres abogados y las médicos (…) y que en Escandinavia la señora Edgen Leffler acaudille un grupo que no solo pretende para las mujeres todas las ocupaciones de los hombres, sino la supresión de cuanto sea por esto un obstáculo, como, por ejemplo, el yugo del amor, los maridos, los hijos, a fin de estar más expeditas para todo”.


“La coeducación – escribe el jesuita Ruiz Amado en La educación femenina- produce la ruina lenta de la sociedad por cuanto destruye poco a poco la vida de familia, haciendo a los niños y a las niñas como asexuales, es decir, amortiguando en cada uno las cualidades peculiares de su sexo. El compañerismo desarrollado entre unos y otros disminuye en las jóvenes la inclinación a casarse, las despoja de las cualidades necesarias para ser buenas esposas y madres, y las induce a un celibato seglar con tanta mayor facilidad, cuanta su educación las habilite para procurarse una existencia independiente del otro sexo".


Resabio machista conservador


Aún conservan las clases conservadoras españolas ese resabio machista que se acentuó con el franquismo. Y mantienen centros segregacionistas por considerar de mayor calidad la separación en las escuelas los niños de las niñas. Y encima exigen subvención de los presupuestos del Estado como los demás centros concertados. Esas clases conservadoras miran con recelo al movimiento feminista y tildan a sus activistas de “feminazis”. Aseguran que las manifestaciones feministas del 8M fueron las que trajeron la epidemia del Covid19 a España. Olvidan que por esas fechas hubo multitud de manifestaciones multitudinarias de tipo deportivo, musical, político y religioso. ¿Se imaginan como se hubiera puesto Vox si el gobierno le hubiera prohibido su acto político?


Ocurre que sobre esta epidemia del Covid19, como la que hubo hace cien años, se desconoce todo y nos ha pillado sin saber cómo combatirla, sin remedios curativos y sin vacuna preventiva. Sí que investigaciones realizadas posteriormente atestiguan que desde finales del mes de Enero el virus ya circulaba por España disfrazado de gripe estacional. Pero se ha sabido después. Gracias al equipo que lidera el Doctor Fernando Simón y al apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez se han tomado medidas de confinamiento, que nos ha librado de un incalculable desastre. Esas fuerzas conservadoras acusan al gobierno de no haber actuado antes, aunque no les apoyan en “el Estado de alarma”, que se decreta para que ese confinamiento se pudiera llevar a cabo. Aseguran que el Gobierno ya tenía suficientes datos y que no actuó para que la manifestación feminista se llevara a cabo. Es que el Gobierno de coalición debe ser masoquista, pues sabiendo que el peligroso virus ya campaba a sus anchas, encabezaron la manifestación las ministras y la esposa del presidente para contagiarse adrede. Pensamos que las mujeres más combativas del PP, Isabel Díaz Ayuso, Esperanza Aguirre, Ana Pastor y otras, clandestinamente acudirían a la manifestación, pues no se entiende que enfermaran con el coronavirus. Pero a la Presidenta de la Autonomía de Madrid no le importó, pues le habían facilitado un precioso apartamento en el centro de la capital con vistas al Palacio de Oriente para su confinamiento por si enfermaba.


Creíamos que teníamos el sistema sanitario mejor del mundo, pero en Madrid y en Cataluña ha fallado haciendo que la epidemia lo colapsara. No habíamos caído en la cuenta que en esas autonomías han habido gobiernos conservadores durante muchos años y que, como la sanidad era de su competencia, y, según su filosofía neoliberal, la han ido recortado y privatizado a su antojo. Algunos bolsillos se enriquecieron. Ya hubo manifestaciones, las mareas blancas, denunciándolo. El President de la Generalitat, el Honorable Mas, que fue el campeón de los recortes en la Sanidad catalana, hubo de acudir en helicóptero al Parlament para esquivar una de esas manifestaciones. Para recuperar el prestigio perdido se pasó con todo el bagaje de su partido a las filas independentistas.


Y llegada la epidemia y ser colapsados los hospitales se prohibió que llevaran a dichos centros a los enfermos de las residencias de ancianos, las cuales también habían sido privatizadas. Es por ello que el porcentaje más alto de muertos de esta pandemia del Covid19 lo constituyen mayores de 70 años.


Los dirigentes del PP afirman que no quedó más remedio que hacer recortes en Sanidad y Educación porque el Gobierno socialista de Zapatero había dejado el Estado en bancarrota. Todos sabemos que las finanzas del Estado estaban en alza y con ese superávit Zapatero empezó a financiar la natalidad hasta que la crisis mundial nos afectó como a muchos países.


Link articulo original: https://nuevodiario.es/noticia/10002/opinion/la-gripe-espanola-el-covid19-y-el-feminismo-por-pedro-cuesta-escudero-historiador.html?fbclid=IwAR3y5tBOCwZflIWcrmjMHGP-pox05FGOKiXA6u5MH9ab7ZN_vUXKz0ujESA

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